Personas y patrimonios: efectos de la cuarentena

Empezar un nuevo hobby o retomar uno viejo. Devorar libros pendientes. Hacer maratón de series o películas. Inventar formas de hacer ejercicio en casa. Animarse más en la cocina. Todos son ejemplos de uso del tiempo libre en cuarentena.

Algunas de esas personas ya estaban retiradas, o pertenecen a sectores laborales cuya actividad está completamente paralizada, reducida u operando bajo modalidad remota. Los asesores patrimoniales entramos en el último caso.

¿En qué cambió nuestro día a día laboral, más allá de trabajar desde casa? Esto sorprenderá a varios, y a otros no tanto: con tanto tiempo extra disponible, la gente está literalmente pensando mucho sobre su futuro. Y luego de pensar, nos está contactando. ¿Son idénticos los planteos? Claro que no, pero todos tienen el mismo núcleo: la gente que puede o está obligada a “parar la pelota” está mirando su patrimonio con una nueva perspectiva. Más clara. Desde más altura. Mirando más lejos. ¿En qué se traduce esto? Fundamentalmente, en asuntos de protección patrimonial y en cuestiones sucesorias.

Empecemos por las cuestiones sucesorias. En los llamados actuales con los clientes, todos admiten que se han puesto a pensar qué sucedería si fallecieran repentinamente. Y que, al intentar contestarse esa pregunta, se dan cuenta de que ignoran la respuesta, o de que no les gusta. Y por eso llaman para tomar cartas en ese asunto, lo antes posible.

¿Por qué la protección patrimonial? No hace falta ser un experto para saber que este gran freno económico mundial no tiene todavía fecha visible de finalización. Tampoco para anticipar lo obvio: habrá pérdida masiva de empleos, cierres prolongados o definitivos de muchos negocios, empresas e industrias. Se incumplirán masivamente contratos de toda índole. Habrá juicios laborales, ejecuciones, concursos preventivos, quiebras, sucesiones, y divorcios, en todos los casos en mucho mayor número que el habitual. Habrá también nuevos impuestos, transitorios o permanentes. Al ver venir todo eso, crece exponencialmente la demanda por asesoramiento en protección patrimonial. Elegir cómo estructurar nuestro patrimonio siempre fue importante, pero hoy es crucial.

Para ambos temas (cuestiones hereditarias y protección patrimonial) hay que empezar por el ABC:

Asesorarse;

Buscar opciones como un testamento o un fideicomiso; y

Concretar.

De ese “ABC” pende el futuro de esa persona, de su familia y de su patrimonio, por eso hay que aprovechar el contexto. La cuarentena no está bajo nuestro control. Cómo actuamos durante ella y cómo nos paramos frente al día después,  sí.

Saludos cordiales

Juan Cruz Acosta Güemes
Socio SFI Servicios Fiduciarios